Dime, amor, cómo se atiza/ una brasa en su penúltimo estertor.../ Dime, amor, cuánto se atiza/ para que renazca el brote de una flor/ de una flor... de la ceniza,/ flor de ceniza. L.E. Aute
28 febrero 2006
Rebelión
Cuando a Blogger le da por ahí, se rebela contra mí. Este post era una de esas ocasiones, así que he tenido que borrar, pero sólo un poco, no me vaya a herniar.
¿Con qué caminas?
Curiosas distracciones. Mirar calzados. Imaginar cómo será la persona que lleva eso. Después, ya miraré para arriba, para comprobar el número de aciertos. Muchos se disfrazan hasta los tobillos, pero los zapatos les delatan. Sabrás si una persona es meticulosa, un desastre, o si pasa de todo. Si sigue al rebaño, o si es un escapista, o si tan sólo se pierde.
Es divertido, y curioso, aunque pueda parecer extraño.
Mirarles desde fuera, ya lo dije anteriormente, pero reincido, de profesión frustrada, espía... Estoy en un mundo aparte, y les observo, invisible, oculta.
Buenas caras en malos trabajos. Inactividad laboral sobrellevada con paseos consumistas. Dudas existenciales para finalizar la semana.
Es divertido, y curioso, aunque pueda parecer extraño.
Mirarles desde fuera, ya lo dije anteriormente, pero reincido, de profesión frustrada, espía... Estoy en un mundo aparte, y les observo, invisible, oculta.
Buenas caras en malos trabajos. Inactividad laboral sobrellevada con paseos consumistas. Dudas existenciales para finalizar la semana.
24 febrero 2006
23 febrero 2006
Será el diez
El número deseado. Siempre. ¿Quien no ha querido un diez? En las notas, en el cuerpo, en la pareja. Tan redondito y tan compacto. Yo creo que mis únicos dieces han sido en matemáticas. Diez. El que no llega. El que no llegó.
Y siempre es un número. Separando o uniendo ¿Hoy qué haces?
No quiero pensarlo y lo hago sin embargo.
Mente en blanco, mente en blanco... concentración.
Ya se ha ido el sueño que tuve durante todo el día. Mis dedos empiezan a entrar en calor ¿Quién ganará la carrera? ¡Espero que yo! ¡No, yo! Ahora el meñique de la izquierda discute con el anular de la derecha ¡Ya basta! Ahora, por fin, escribo yo.
Probablemente no habrá incognito, porque si no hay todas para una y una para todas, se fastidia el plan, y como una dice no, todas decimos vaya, que no valla, que esa la saltamos, ni baya, que la comemos, ni balla, que la montamos. Así que el sábado improvisamos, casi seguro.
Por si acaso, mañana buscaré enseres para poner el plan en marcha, así habrá más probabilidades de llevarlo a buen término.
Recuerdos, recuerdos y más recuerdos que se agolpan, juegan a chocarse unos contra otros como si estuvieran en la feria y fueran coches. Saltan chispas. Agua para apagarlos, o simplemente desconectar.
El miércoles, hubo noche especial, de vívidos momentos de infancia relanzados a lo alto, para caminar por la línea amarilla como entonces, y dar palmas, y ser una flor, como entonces, como ahora. Y miles de ensayos, y que llegue el gran día. Y todos mirando. Yo lo hago bien. No me equivoco. Primavera, Primavera ¡Cuántas cosas me has dado! ¡Cuántos momentos! Y luego en el otro, con las otras, con las nuevas, ya sin ellos, yo voy de listilla: la única que contesta, la única que sabe la respuesta, más bien las respuestas. Nadie más sabía quien era este hombre que me hizo cantar, que me hizo gritar, que me hace vibrar, y no piensen mal.
Tras estos recuerdos de añorada infancia, de dulce belleza, de pequeños cuentos y nimias historias, me voy a lo brazos de Hipnos, gran señor, pues Morfeo ha dicho que hoy no quiere verme, que con dormir basta, que los sueños hartan.
Así que hoy me toca dormir con el padre.
Y siempre es un número. Separando o uniendo ¿Hoy qué haces?
No quiero pensarlo y lo hago sin embargo.
Mente en blanco, mente en blanco... concentración.
Ya se ha ido el sueño que tuve durante todo el día. Mis dedos empiezan a entrar en calor ¿Quién ganará la carrera? ¡Espero que yo! ¡No, yo! Ahora el meñique de la izquierda discute con el anular de la derecha ¡Ya basta! Ahora, por fin, escribo yo.
Probablemente no habrá incognito, porque si no hay todas para una y una para todas, se fastidia el plan, y como una dice no, todas decimos vaya, que no valla, que esa la saltamos, ni baya, que la comemos, ni balla, que la montamos. Así que el sábado improvisamos, casi seguro.
Por si acaso, mañana buscaré enseres para poner el plan en marcha, así habrá más probabilidades de llevarlo a buen término.
Recuerdos, recuerdos y más recuerdos que se agolpan, juegan a chocarse unos contra otros como si estuvieran en la feria y fueran coches. Saltan chispas. Agua para apagarlos, o simplemente desconectar.
El miércoles, hubo noche especial, de vívidos momentos de infancia relanzados a lo alto, para caminar por la línea amarilla como entonces, y dar palmas, y ser una flor, como entonces, como ahora. Y miles de ensayos, y que llegue el gran día. Y todos mirando. Yo lo hago bien. No me equivoco. Primavera, Primavera ¡Cuántas cosas me has dado! ¡Cuántos momentos! Y luego en el otro, con las otras, con las nuevas, ya sin ellos, yo voy de listilla: la única que contesta, la única que sabe la respuesta, más bien las respuestas. Nadie más sabía quien era este hombre que me hizo cantar, que me hizo gritar, que me hace vibrar, y no piensen mal.
Tras estos recuerdos de añorada infancia, de dulce belleza, de pequeños cuentos y nimias historias, me voy a lo brazos de Hipnos, gran señor, pues Morfeo ha dicho que hoy no quiere verme, que con dormir basta, que los sueños hartan.
Así que hoy me toca dormir con el padre.
Blanco
Pasan los días.
Y llegamos a un día concreto.
Y el tiempo vuelve.
Y algo siempre queda.
Y te doy un dedo,
y llegas al brazo,
y llegas al cuello.
Diferencias hay,
pero no las vemos.
O más bien diré,
que una cinta anudas
en tus ojos bellos.
Sigues como siempre
pidiendo perdones.
¿Sabes? Yo no creo
que sean errores.
Parece un suspiro
y han pasado eones.
Siento lo que pasa,
yo lo siento horrores.
Blanco. Todo ha sido blanco hoy. La luz, el cielo, y lo que caía de él. Nieve sobre mi, paseando, buscando algún lugar donde vistieran mis pies. Ardua tarea, no conseguida. Mañana seré como el Sr. Jones, en busca de la prenda perdida. Para luego seguir usando lo de siempre.
Cafeína en múltiples presentaciones: té, café y Coca-Cola para contrarrestar los elevados niveles de sueño. Llegar a la noche, y que haga efecto entonces.
Largas esperas a personas indeseables, irrespetuosas e ineducadas. Si lo son, es porque se repiten. Lo malo, no es llegar tarde, lo malo es no llegar y no avisar.
Curiosos encuentros interesantes e inesperados que alegran el día.
Y llegamos a un día concreto.
Y el tiempo vuelve.
Y algo siempre queda.
Y te doy un dedo,
y llegas al brazo,
y llegas al cuello.
Diferencias hay,
pero no las vemos.
O más bien diré,
que una cinta anudas
en tus ojos bellos.
Sigues como siempre
pidiendo perdones.
¿Sabes? Yo no creo
que sean errores.
Parece un suspiro
y han pasado eones.
Siento lo que pasa,
yo lo siento horrores.
Blanco. Todo ha sido blanco hoy. La luz, el cielo, y lo que caía de él. Nieve sobre mi, paseando, buscando algún lugar donde vistieran mis pies. Ardua tarea, no conseguida. Mañana seré como el Sr. Jones, en busca de la prenda perdida. Para luego seguir usando lo de siempre.
Cafeína en múltiples presentaciones: té, café y Coca-Cola para contrarrestar los elevados niveles de sueño. Llegar a la noche, y que haga efecto entonces.
Largas esperas a personas indeseables, irrespetuosas e ineducadas. Si lo son, es porque se repiten. Lo malo, no es llegar tarde, lo malo es no llegar y no avisar.
Curiosos encuentros interesantes e inesperados que alegran el día.
21 febrero 2006
Obstetras abstemios, observatorios obsoletos
Substancias obscuras me obsesionan y obstinan
Subsanen lo absurdo con obsequios de obsidiana
Al subscritor absente subsidien o substituyan
Al observador, una obsecración:
Absolución para el obsceno, absenta tras sus obsequias.
Subsanen lo absurdo con obsequios de obsidiana
Al subscritor absente subsidien o substituyan
Al observador, una obsecración:
Absolución para el obsceno, absenta tras sus obsequias.
19 febrero 2006
Cine gratuito

Hoy, para no perder las sanas costumbres, he ido al cine.
Hoy he visto una película más.
¿Me ha gustado? Vale, sí.
¿Y qué?
Desde aquí, reivindico a estos directores tan estupendos, maravillosos y galardonados (o proximamente galardonados), un poco de cine gratuito.
No me importa tener que pagar 6€ por ver la película, de verdad, lo que realmente quiero son escenas que no sirvan para nada. Si mal no recuerdo, era en El hombre que nunca estuvo allí una escena en la que se lava las manos memorable, y que te mantenía en vilo, esperando que pasara algo, y nada, no era más que eso. Genial. A lo mejor no era esa película, a veces me lío un poco.
Bueno, a lo que iba: película aceptablemente buena, me ha gustado, y yo quiero, deseo, montar a caballo por esas montañas. Que envidia. Pero bastante predecible. ¿El título? El del cartel, obvio.
C´est tout.
Adios, bicho

Esta mañana me he pasado por una residencia de animales, y me he llevado a Fénix. Va a estar mejor allí, más cuidadito, y con más erizos con los que socializar. Aquí se le estaban empezando a caer las púas, y su color ceniciento se estaba convirtiendo en blanquecino.
Fénix, no te preocupes que pasaré a verte de vez en cuando, y te llevaré algún regalito para que no te aburras.
Sirva esta foto para que no te olvide.
17 febrero 2006
Primeras del año
Por fin vuelven las flores a mi jardín. Las primeras, las de este jazmín de invierno o Jasminum nudiflorum. Empieza el color.
Volviendo a lo nuevo
Las tazas con unas gotas de Earl Grey con leche se amontonan en mi mesa. En una bandeja, una montaña de pieles de mandarina. Takk de Sigur Ros como banda sonora ambiente. Navegando desde Ópera. Y lo que todo esto significa: de vuelta a la vida moderna. PII vuelve a quedar relegado a un segundo término, para dar paso a AMD64. Cambiaron la placa. Luego pondré mi tarjeta gráfica nueva. Hace sol. Los pájaros cantan fuera. Desordenando habitaciones contiguas para adecentar la propia.
AMD64, pórtate bien. Se bueno y no te cuelgues más.
AMD64, pórtate bien. Se bueno y no te cuelgues más.
16 febrero 2006
Fotografiando pensamientos, escribiendo imágenes
Desde el día que me compré mi cámara de fotos, miro al mundo con distintos ojos. En vez de mirar y nada más, voy buscando una foto que hacer: a esas tres viejecitas que pasean cogidas cada una del brazo de la siguiente, o a ese ciclista que se para a llamar por teléfono en una cabina, o al bohemio que toca el didgeridoo en el parque, o al atardecer frente a la Almudena, o al niño que mira embobado esos zapatos chillones. Y pienso en el encuadre, y en la profundidad de campo, y en mil cosas más. En fin, que voy mirando con ojos de foto.
Pero ahora, me he vuelto multitarea, porque aparte de ir mirando como si hiciera fotos, voy pensando como si escribiera. Cada cosa que me pasa, pienso: "con esto puedo escribir un post", y desarrollo una idea. Y la idea se ramifica, y se mezcla con otros pensamientos. Y sigo pensando como si escribiera, pero no escribo, estoy subiendo las escaleras mecánicas del metro, o bajándome del autobús. Y veo algo que me llama la atención, una imagen, que fotografío con la mirada, y que comento mentalmente, le dedico un post en mi cabeza. Y así, una y otra vez. Obsesivamente. Repetidamente.
Pero ahora, me he vuelto multitarea, porque aparte de ir mirando como si hiciera fotos, voy pensando como si escribiera. Cada cosa que me pasa, pienso: "con esto puedo escribir un post", y desarrollo una idea. Y la idea se ramifica, y se mezcla con otros pensamientos. Y sigo pensando como si escribiera, pero no escribo, estoy subiendo las escaleras mecánicas del metro, o bajándome del autobús. Y veo algo que me llama la atención, una imagen, que fotografío con la mirada, y que comento mentalmente, le dedico un post en mi cabeza. Y así, una y otra vez. Obsesivamente. Repetidamente.
15 febrero 2006
¡Viene!
No me lo creo, de verdad. Después de 18 días, y un montón de llamadas al servicio técnico, parece que el viernes viene un hombrecito a casa.
Y no es Papá Noel, y no es el del butano, y no es un gigoló... Eeees ¡Super Coco!
Esto se merece una celebración... El simple hecho de que vaya a venir a ver mi ordenador ya es casi un milagro. Otra cosa será que me lo arregle. Pero yo estoy armada y lista para atacar... Como se porte mal... se va a enterar... Como me diga que no entra en garantía, me lo cargo.
Estoy agresiva, sí señor.
En su honor haré orden de habitación. O bueno, amago de orden, llamémosle camuflaje.
Mis clientes me quieren. No hay nada mejor que eso, sobretodo en una profesión como la mía, en la que lo normal es que te odien a muerte. La verdad es que días como hoy, suben la moral.
Y no es Papá Noel, y no es el del butano, y no es un gigoló... Eeees ¡Super Coco!
Esto se merece una celebración... El simple hecho de que vaya a venir a ver mi ordenador ya es casi un milagro. Otra cosa será que me lo arregle. Pero yo estoy armada y lista para atacar... Como se porte mal... se va a enterar... Como me diga que no entra en garantía, me lo cargo.
Estoy agresiva, sí señor.
En su honor haré orden de habitación. O bueno, amago de orden, llamémosle camuflaje.
Mis clientes me quieren. No hay nada mejor que eso, sobretodo en una profesión como la mía, en la que lo normal es que te odien a muerte. La verdad es que días como hoy, suben la moral.
14 febrero 2006
Amistad
(Del lat. *amicĭtas, -ātis, por amicitĭa, amistad)
Una mano es suficiente para contar verdaderas amistades.
Regadas en mayor o menor medida,
sois las mejores flores de mi jardín.
Más cerca algunas, más lejos otra(s),
no quiero más.
Porque se que si os necesito estáis,
porque sabed que si me necesitáis estoy.
Una mano para estrechar vuestras manos.
Una vida por pasar junto a vosotras.
Noches como la de hoy, de amistad,
de alegrías, de penas, de amor, de risas.
Quiero más noches así.
Estar por el simple hecho de estar,
no hace falta hablar.
Gracias, de verdad, gracias.
Por aguantarme como soy,
por soportar mis rarezas,
mi autismo y mis cabreos,
mi mutismo y mis desvaríos.
Porque sé que no soy fácil.
Gracias por vuestra paciencia.
Gracias por vuestra amistad.
| 1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. | |
| 2. f. Amancebamiento | |
| 3. f. Merced, favor. | |
| 4. f. Afinidad, conexión entre cosas. | |
| 5. f. ant. Pacto amistoso entre dos o más personas. | |
| 6. f. ant. Deseo o gana de algo. | |
| 7. f. pl. Personas con las que se tiene amistad. |
Una mano es suficiente para contar verdaderas amistades.
Regadas en mayor o menor medida,
sois las mejores flores de mi jardín.
Más cerca algunas, más lejos otra(s),
no quiero más.
Porque se que si os necesito estáis,
porque sabed que si me necesitáis estoy.
Una mano para estrechar vuestras manos.
Una vida por pasar junto a vosotras.
Noches como la de hoy, de amistad,
de alegrías, de penas, de amor, de risas.
Quiero más noches así.
Estar por el simple hecho de estar,
no hace falta hablar.
Gracias, de verdad, gracias.
Por aguantarme como soy,
por soportar mis rarezas,
mi autismo y mis cabreos,
mi mutismo y mis desvaríos.
Porque sé que no soy fácil.
Gracias por vuestra paciencia.
Gracias por vuestra amistad.
12 febrero 2006
Protestas ortográficas
Bloggeando por ahí, en un momento de aburrimiento considerable, como son los domingos por la noche, que es cuando tengo algo más de tiempo, dicho sea de paso, me cabreo. Sí, porque mi perfeccionismo hace de las suyas. Y me pongo nerviosa. No puedo leer la mitad de los blogs por las faltas de ortografía. Una cosa es un descuido, que a todos nos pasa, pero es que veo cada burrada...
Tampoco me gustan lo SMS como le da a la gente por escribirlos ¿Qué ha pasado con el español? ¿Qué ha pasado con la Q? ¿Y con los puntos, las comas? ¿Y con los signos de interrogación y exclamación de apertura? ¿Y con las mayúsculas? ¿Y con, y con...?
Soy cobarde y lo se, porque me quejo en silencio, por escrito y de puntillas. Pero tampoco voy a ir por la vida de repelente-niño-Vicente; aunque mi madre se mete conmigo porque lo soy. Bueno, a veces un poco ¿Qué pasa?
Hoy celebramos Santa Eulalia de Barcelona, virgen y mártir. Que otros celebren el martes lo que les venga en gana, yo no lo he celebrado en diez años, cuando tenía motivo, como para celebrarlo ahora. Santa Eulalia, va por ti este post y el chocolate de antes.
Tampoco me gustan lo SMS como le da a la gente por escribirlos ¿Qué ha pasado con el español? ¿Qué ha pasado con la Q? ¿Y con los puntos, las comas? ¿Y con los signos de interrogación y exclamación de apertura? ¿Y con las mayúsculas? ¿Y con, y con...?
Soy cobarde y lo se, porque me quejo en silencio, por escrito y de puntillas. Pero tampoco voy a ir por la vida de repelente-niño-Vicente; aunque mi madre se mete conmigo porque lo soy. Bueno, a veces un poco ¿Qué pasa?
Hoy celebramos Santa Eulalia de Barcelona, virgen y mártir. Que otros celebren el martes lo que les venga en gana, yo no lo he celebrado en diez años, cuando tenía motivo, como para celebrarlo ahora. Santa Eulalia, va por ti este post y el chocolate de antes.
Niña buena

Fin de semana de niña buena:
Viernes: Alone in the city. Autismo total. Genial. Walk the line (VOS). De intelectual a cines de la especie. Siguiendo el compás. Me gustó. Me habría quedado una hora más. Paseo nocturno y de vuelta a casa.
Sábado y domingo podando. Primero un tren para llegar con Mayor.
De huelguista no valgo. Poca motivación. Mañana haré un nuevo intento. El año pasado fue mejor. Pero la cuenta atrás sigue su ritmo. Los días pasan.
Fotitos chulas: de bebé, que no se verán, y de flores invernales y montañas nevadas, que verán la luz cuando pueda escribir desde la otra máquina, si es que algún día resucita. Ah, también hay fotos graciosas de calabazas. Momento de recreo en el quehacer jardinil.
10 febrero 2006
De caldos
Cuando hace frío, lo que más apetece es un caldo calentito. Calienta y alimenta. Hay dos tipos de caldo:
- el rápido, a modo de pastillas o polvos: se le quita el envoltorio con facilidad, y se desmenuza, en el caso de las pastillas, y se pone en una taza con agua caliente, toda una ceremonia ¿verdad? Ahora ya sólo falta bebérselo. Mañana ya no te acordarás de su sabor, de su textura, ni del nombre de la marca, ni sabrás sus ingredientes, porque tampoco te interesaba saberlos ¿Volver a tomarlo? ¿Por qué no si estaba aceptablemente bueno? ¿Y si ya no hay más? Bueno, no importa gran cosa, fue calor de un momento de frío.
- el casero, cocinado con amor, con paciencia y tiempo, el auténtico caldo, el bueno, hierve y hierve durante horas. Es un ritual el cocinarlo, eligiendo cada ingrediente con cuidado, cortando cada verdura con mimo, con precisión. Al beberlo, prefieres hacerlo lentamente, deleitándote con cada sorbo, disfrutando de su textura y de su agradable sabor, reconfortándote con su calor. Mañana, y el mes que viene te acordarás de él, de quien lo preparó, de cada ingrediente que llevaba, ya te encargaste de preguntarlo para intentar la hazaña tú. ¿Repetirás? Sin duda. Cada vez que hace frío, cada vez que tiritas porque tus huesos parecen estar hechos de hielo, cada vez que ves como tus labios, tus manos son de un tono cianótico, piensas en aquel caldo que disfrutas cada vez que vas a casa , o a esa casa en la que te lo ofrecen sin dudarlo, sin esperar que lo demandes ¿Y si no puedes tomarlo de nuevo? Sentirás su ausencia. Una vez que has probado un caldo como este, se tatúa una huella en tus sentidos, en tu cerebro, en tu estómago, en tu corazón.
Pocas son las veces que he tomado caldo instantáneo, el caldo casero me encanta, es autentico, de mejor calidad y reaviva tanto tu cuerpo como tu espíritu. El número de caldos afecta el resultado. El rápido para emergencias, aunque sinceramente, es prescindible. El casero, para toda la vida.
Me gustan las metáforas del tipo I en lugar de R.
- el rápido, a modo de pastillas o polvos: se le quita el envoltorio con facilidad, y se desmenuza, en el caso de las pastillas, y se pone en una taza con agua caliente, toda una ceremonia ¿verdad? Ahora ya sólo falta bebérselo. Mañana ya no te acordarás de su sabor, de su textura, ni del nombre de la marca, ni sabrás sus ingredientes, porque tampoco te interesaba saberlos ¿Volver a tomarlo? ¿Por qué no si estaba aceptablemente bueno? ¿Y si ya no hay más? Bueno, no importa gran cosa, fue calor de un momento de frío.
- el casero, cocinado con amor, con paciencia y tiempo, el auténtico caldo, el bueno, hierve y hierve durante horas. Es un ritual el cocinarlo, eligiendo cada ingrediente con cuidado, cortando cada verdura con mimo, con precisión. Al beberlo, prefieres hacerlo lentamente, deleitándote con cada sorbo, disfrutando de su textura y de su agradable sabor, reconfortándote con su calor. Mañana, y el mes que viene te acordarás de él, de quien lo preparó, de cada ingrediente que llevaba, ya te encargaste de preguntarlo para intentar la hazaña tú. ¿Repetirás? Sin duda. Cada vez que hace frío, cada vez que tiritas porque tus huesos parecen estar hechos de hielo, cada vez que ves como tus labios, tus manos son de un tono cianótico, piensas en aquel caldo que disfrutas cada vez que vas a casa , o a esa casa en la que te lo ofrecen sin dudarlo, sin esperar que lo demandes ¿Y si no puedes tomarlo de nuevo? Sentirás su ausencia. Una vez que has probado un caldo como este, se tatúa una huella en tus sentidos, en tu cerebro, en tu estómago, en tu corazón.
Pocas son las veces que he tomado caldo instantáneo, el caldo casero me encanta, es autentico, de mejor calidad y reaviva tanto tu cuerpo como tu espíritu. El número de caldos afecta el resultado. El rápido para emergencias, aunque sinceramente, es prescindible. El casero, para toda la vida.
Me gustan las metáforas del tipo I en lugar de R.
De incógnito
Bonitas ideas tengo yo: decidí que este año hacía el tonto en carnaval, es decir, que por una vez nos disfrazábamos. Y sí, digo nos... y no, no somos dos, somos tres ¿Disfraz para tres? ¡Qué dificil! ¡Qué escasez de imaginación! Llevo varios días dándole vueltas, pero no se me ocurre gran cosa. Para una vez que he encontrado compañeras de batalla.
09 febrero 2006
Cuatro ojos ven más que dos
Se me había olvidado escribir sobre mi nueva situación. Bueno, sobre nuestra nueva situación. Desde el viernes pasado - madre mía, una semana, como pasa el tiempo- vuelvo a ser una mujer completa. Ya puedo volver a ir al cine en versión original, puedo conducir, puedo leer los carteles a trescientos metros, puedo, puedo... otra cosa es que lo haga, pero ya puedo VER.
Mis nuevas gafas: lo más parecido que he encontrado a las anteriores, aunque no lo he hecho a propósito. Y éstas son unas pitufogafas. Como no.
No ha estado mal, sólo he necesitado mes y medio para decidirme a hacérmelas. Todo un logro por mi parte.
Ya me han dejado de temblar todos los músculos de mi cuerpo. Esta tarde en el curro lo he pasado fatal, a ver quien es el listo que inventó el gimnasio a mediodía. Demasiado tiempo desconectada. Aun así las gano a todas... y a muchos (je je je). Lo malo serán las agujetas de mañana, y de pasado, y del otro...
Demasiada cafeína, noctambulismo severo.
Cada día escribo más cerca del caos. Qué desorden.
Me gustan los jueves. Me gusta pasear por las mañanas. Llegar a trabajar a horas intempestivas, irme de recados y aprovechar para deambular, observar a la gente... Como hoy, qué diferentes todos, y a la vez tan iguales: ellas con sus botas altas, se van a montar a caballo, debe de ser eso, ellos, trajeados, cortados con el mismo patrón. Es divertido mirar, volverme invisible, o al menos creérmelo, y curiosear entre unos y otros: los gestos, las prisas, las conversaciones de metro o de autobús.
En mi jardí
n, como es el mejor del mundo, como es mi jardín ideal, hay un río, que en este momento parece pequeño, pero incluso en este estado, me gusta. La foto no es la mejor, pero es que cuando la hice era todavía más aprendiz de fotos que ahora, que ya es decir. Muchas veces, cuando veo este río y otros de tamaño parecido, me gustaría ser diminuta, para poder bajarlo en piragua, en este caso sería un descenso de aguas bravas, lo que disfrutaría.
Mis nuevas gafas: lo más parecido que he encontrado a las anteriores, aunque no lo he hecho a propósito. Y éstas son unas pitufogafas. Como no.
No ha estado mal, sólo he necesitado mes y medio para decidirme a hacérmelas. Todo un logro por mi parte.
Ya me han dejado de temblar todos los músculos de mi cuerpo. Esta tarde en el curro lo he pasado fatal, a ver quien es el listo que inventó el gimnasio a mediodía. Demasiado tiempo desconectada. Aun así las gano a todas... y a muchos (je je je). Lo malo serán las agujetas de mañana, y de pasado, y del otro...
Demasiada cafeína, noctambulismo severo.
Cada día escribo más cerca del caos. Qué desorden.
Me gustan los jueves. Me gusta pasear por las mañanas. Llegar a trabajar a horas intempestivas, irme de recados y aprovechar para deambular, observar a la gente... Como hoy, qué diferentes todos, y a la vez tan iguales: ellas con sus botas altas, se van a montar a caballo, debe de ser eso, ellos, trajeados, cortados con el mismo patrón. Es divertido mirar, volverme invisible, o al menos creérmelo, y curiosear entre unos y otros: los gestos, las prisas, las conversaciones de metro o de autobús.
En mi jardí
n, como es el mejor del mundo, como es mi jardín ideal, hay un río, que en este momento parece pequeño, pero incluso en este estado, me gusta. La foto no es la mejor, pero es que cuando la hice era todavía más aprendiz de fotos que ahora, que ya es decir. Muchas veces, cuando veo este río y otros de tamaño parecido, me gustaría ser diminuta, para poder bajarlo en piragua, en este caso sería un descenso de aguas bravas, lo que disfrutaría.08 febrero 2006
Aburrimiento
Con el aburrimiento que tengo encima se me había ocurrido darle algo de vidilla al blog, y dado que las flores invernales están aun cerradas, pensaba en otras fotos estupendas que tengo, cuando me he dado cuenta ¡Oh, pobre de mi! de que las tengo en el otro ordenata. Así no se puede vivir.
Me voy a confesar: hoy me he debido de zampar veinte chicles. Y eso desde las cuatro hasta las once. Estoy de los nervios.
Me voy a confesar: hoy me he debido de zampar veinte chicles. Y eso desde las cuatro hasta las once. Estoy de los nervios.
Desliz-ándome
La visión de un día completo de trabajo te hace no querer levantarte por la mañana, te hace querer esconderte bajo el edredón y que no llegue a ti el sonido del despertador. Y bueno, hoy ha sido un día con estas espectativas: trabajo, trabajo y más trabajo. Doce horas con una breve parada de dos para comer. Por lo cual hoy he decidido dejar de lado mi capacidad creativa y mis dotes artísticas, para dar paso a una Flor de Ceniza más práctica, más superficial; en definitiva, más vaga aunque rápida. Y una vez más, como la experiencia me viene demostrando de un tiempo a esta parte, he sido engañada por agenda y clientes, por lo que he terminado haciendo tonterías a unos clientes, y a otros mandándoles a casa con lo puesto.
Detesto desde ya, el día en que decidí estudiar lo que estudié sin pensar en un daño colateral: mi trabajo es un trabajo social, me debo a mis clientes, así que no tengo otra cosa que hacer que poner cara dulce y sonrisa de oreja a oreja (a secret weapon) para que se sientan bien, me quieran y me hagan caso. El final del día por lo tanto, es agotador. Los seres asociales no deberían socializar. Clientes cansinos, tan poquito tiempo aguantándoos y ya no os soporto. Yo creo que en algún lugar tendré mi recompensa, aunque sea un hueso de goma con mi nombre grabado.
Hoy se deslizan los dedos por el teclado, escribo sin excesivo esfuerzo y, aunque sea algo insustancial -lo que escribo-, me permite evadirme ligeramente.
Dos o tres han debido de caer ya. Prefiero no saberlo, porque aunque siga en huelga, ésta es relativa, y de vez en cuando vuelvo a la vida... Para matarme.
Parece ser que los petardos vendrán a cambiarme algo, ellos se empeñan en creer que será la placa, yo creo que la fuente. A ver si me llaman de una puñetera vez, que ya son casi quince días dándoles la murga.
Estoy apática, vacía y sin ganas de hacer nada. Solo quiero que pase el tiempo. Algo cambiará antes o después ¿Será que tengo que ser yo? Será. Será.
Tengo billetes nuevos, desde el domingo. Nos vamos de isla. Primera vez. Ya era hora.
Detesto desde ya, el día en que decidí estudiar lo que estudié sin pensar en un daño colateral: mi trabajo es un trabajo social, me debo a mis clientes, así que no tengo otra cosa que hacer que poner cara dulce y sonrisa de oreja a oreja (a secret weapon) para que se sientan bien, me quieran y me hagan caso. El final del día por lo tanto, es agotador. Los seres asociales no deberían socializar. Clientes cansinos, tan poquito tiempo aguantándoos y ya no os soporto. Yo creo que en algún lugar tendré mi recompensa, aunque sea un hueso de goma con mi nombre grabado.
Hoy se deslizan los dedos por el teclado, escribo sin excesivo esfuerzo y, aunque sea algo insustancial -lo que escribo-, me permite evadirme ligeramente.
Dos o tres han debido de caer ya. Prefiero no saberlo, porque aunque siga en huelga, ésta es relativa, y de vez en cuando vuelvo a la vida... Para matarme.
Parece ser que los petardos vendrán a cambiarme algo, ellos se empeñan en creer que será la placa, yo creo que la fuente. A ver si me llaman de una puñetera vez, que ya son casi quince días dándoles la murga.
Estoy apática, vacía y sin ganas de hacer nada. Solo quiero que pase el tiempo. Algo cambiará antes o después ¿Será que tengo que ser yo? Será. Será.
Tengo billetes nuevos, desde el domingo. Nos vamos de isla. Primera vez. Ya era hora.
05 febrero 2006
De Memorias y algo más

Por fin, tras varios intentos fallidos, he conseguido ver Memorias de una Geisha. Pues sí, me ha gustado. Si hubiera sido un poco más larga, no me hubiera importado, y disfrutar de la dulzura de Ziyi Zhang un poco más.
Me gusta el cartel japonés, me da más paz que el español.
Por lo demás, un fin de semana tranquilo, aunque lleve desde el sábado pasado, que no desde ayer, escribiendo desde el PII. Vale, sí, se me quemó, literalmente, el otro. Y todo el mundo se lava las manos.
02 febrero 2006
Tres
Soledad
| (Del lat. solĭtas, -ātis). | |
| 1. f. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía. | |
| 2. f. Lugar desierto, o tierra no habitada. | |
| 3. f. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo. | |
| 4. f. Tonada andaluza de carácter melancólico, en compás de tres por ocho. | |
| 5. f. Copla que se canta con esta música. | |
| 6. f. Danza que se baila con ella. Ahora, mientras escribo este post, me doy cuenta de lo mucho que me gusta el diccionario. Cuando me da un ataque de inspiración de estos míos de una sola palabra a desarrollar, lo primero que hago es buscarla, buscar todas sus acepciones. Por si se me escapara alguna. He pasado muchos años buscando la soledad, en cada esquina, en cada zanja, en cada rincón, bajo la cama, bajo las mesas, en armarios, árboles y todo tipo de lugares posibles. Huyendo de la gente, cual ermitaño. Ahora por fin, puedo disfrutar de ella, sin ocultarme. Pasear a solas, sin dar explicaciones, a la deriva, sin rumbo ni destino, sin mirar atrás, sin prisas. Disfrutando de cada paso, de cada soplo de aire frío, de cada mínimo rayo de sol. Soledad querida, soledad añorada, soledad deseada, soledad odiada. Pero la soledad también es pesar, pesar y melancolía (eso dice la Rae) que no entiendo por qué, en ocasiones me embargan. Y no se, supongo que es algo normal. Así que habrá que hacer algo así como que me resbale ¿digo yo, no? Mañana voy a darme un banquete de soledad, como no trabajo (por suerte o por desgracia, dicho sea de paso) me voy de recados, y a ver si me llevo mi camarita y robo alguna fotito chula. Fotos en soledad, fotos de soledad. Y cómo me las arreglo yo para estar solita... Algunos me dirían: porque tú quieres. Entonces, será eso, que yo quiero, digo yo. Soledad ¿Cuánto tiempo te quedas haciéndome compañía? Así ya no estaré sola. Qué antagónico, que cosas. |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

