- Hola, ya he llegado.
- Bien, ahora por lenta te sientas y esperas.
Y eso hago.
Luego paso, una vez más, como desde hace un tiempo. Cada dos meses de media, aunque es una media, claro, eso varía, a veces a más a veces, como la próxima, a menos. Me saluda con una sonrisa. Una sonrisa y un par de besos. Charlamos un rato.
Bueno, venga, vale... Me quito los zapatos y subo a este aparato tan odiado por tantos. A mi éste en concreto me gusta. Su sencillez y simplicidad me resultan agradables. Y además, miente más que el de casa. Bueno, o no, sera el ayuno voluntario y el subir escaleras corriendo para llegar lo que hacen que parezca que miente pero en realidad solo diga la verdad.
Y apruebo. Esta vez por los pelos, pero apruebo. Tengo una nota demasiado alta. Las notas altas no nos gustan. No aquí.
Vuelvo en tres semanas. Para no echarme de menos, claro.
Mi amistad de pago.