23 febrero 2006

Será el diez

El número deseado. Siempre. ¿Quien no ha querido un diez? En las notas, en el cuerpo, en la pareja. Tan redondito y tan compacto. Yo creo que mis únicos dieces han sido en matemáticas. Diez. El que no llega. El que no llegó.
Y siempre es un número. Separando o uniendo ¿Hoy qué haces?
No quiero pensarlo y lo hago sin embargo.
Mente en blanco, mente en blanco... concentración.
Ya se ha ido el sueño que tuve durante todo el día. Mis dedos empiezan a entrar en calor ¿Quién ganará la carrera? ¡Espero que yo! ¡No, yo! Ahora el meñique de la izquierda discute con el anular de la derecha ¡Ya basta! Ahora, por fin, escribo yo.
Probablemente no habrá incognito, porque si no hay todas para una y una para todas, se fastidia el plan, y como una dice no, todas decimos vaya, que no valla, que esa la saltamos, ni baya, que la comemos, ni balla, que la montamos. Así que el sábado improvisamos, casi seguro.
Por si acaso, mañana buscaré enseres para poner el plan en marcha, así habrá más probabilidades de llevarlo a buen término.
Recuerdos, recuerdos y más recuerdos que se agolpan, juegan a chocarse unos contra otros como si estuvieran en la feria y fueran coches. Saltan chispas. Agua para apagarlos, o simplemente desconectar.
El miércoles, hubo noche especial, de vívidos momentos de infancia relanzados a lo alto, para caminar por la línea amarilla como entonces, y dar palmas, y ser una flor, como entonces, como ahora. Y miles de ensayos, y que llegue el gran día. Y todos mirando. Yo lo hago bien. No me equivoco. Primavera, Primavera ¡Cuántas cosas me has dado! ¡Cuántos momentos! Y luego en el otro, con las otras, con las nuevas, ya sin ellos, yo voy de listilla: la única que contesta, la única que sabe la respuesta, más bien las respuestas. Nadie más sabía quien era este hombre que me hizo cantar, que me hizo gritar, que me hace vibrar, y no piensen mal.
Tras estos recuerdos de añorada infancia, de dulce belleza, de pequeños cuentos y nimias historias, me voy a lo brazos de Hipnos, gran señor, pues Morfeo ha dicho que hoy no quiere verme, que con dormir basta, que los sueños hartan.
Así que hoy me toca dormir con el padre.

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