15 febrero 2006

¡Viene!

No me lo creo, de verdad. Después de 18 días, y un montón de llamadas al servicio técnico, parece que el viernes viene un hombrecito a casa.
Y no es Papá Noel, y no es el del butano, y no es un gigoló... Eeees ¡Super Coco!
Esto se merece una celebración... El simple hecho de que vaya a venir a ver mi ordenador ya es casi un milagro. Otra cosa será que me lo arregle. Pero yo estoy armada y lista para atacar... Como se porte mal... se va a enterar... Como me diga que no entra en garantía, me lo cargo.
Estoy agresiva, sí señor.
En su honor haré orden de habitación. O bueno, amago de orden, llamémosle camuflaje.

Mis clientes me quieren. No hay nada mejor que eso, sobretodo en una profesión como la mía, en la que lo normal es que te odien a muerte. La verdad es que días como hoy, suben la moral.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

afortunada tu
yo, despues de 14 años, estoy pensando seriamente en dejar mi carrera profesional y dedicarme a otra cosa,

trabajas con gente?

Flor de Ceniza dijo...

Trabajo con gente, sí. Algunos vienen a verme desesperados, otros, cabreados, la mayoría con miedo, y sólo unos pocos vienen a mi con buena cara, éstos, básicamente, son los que han venido ya otras veces a verme.

Nunca es tarde para cambiar. Y yo estoy digiriendo ésto. Y todavía estoy a medias. Por lo menos, me siento mejor, más viva que hace unos meses. Muchas veces, que no siempre, se puede volver a lo anterior. Se puede probar...