Del lat. differens, -entis.
Del lat. differens, -entis.
1. adj. Diverso, distinto.
2. adv. m. Diferentemente.
Distinto:
Del lat. distinctus, p. p. de distinguere, distinguir.
1. adj. Que no es lo mismo; que tiene realidad o existencia diferente de aquello otro de que se trata.
2. Que no es parecido; que tiene diferentes cualidades.
3. Inteligible, claro, sin confusión.
Me gusta pensar que soy diferente.
Supongo que no lo soy, que hay miles de personas por el mundo que piensan como yo.
Y aún así, a mi alrededor, no las encuentro.
Llevar la contraria es algo que llega a ser patológico, pero es la mar de divertido.
Ahora, al referirme a diferente, a distinto, me refiero a la primera acepción, porque inteligible no creo que lo sea, ni soy clara. A veces es desesperante, que no te entiendan, y explicarlo una vez más, y seguir igual. Otras me entretiene.
Lo sé, cada día estoy menos inspirada. Cuando no pasa nada en la vida, es aburrido, nada que contar. Nada que inspire.
Porque no creo que a nadie le interese lo que hago o dejo de hacer día a día. No creo que a nadie le interese saber que hoy estuve rodeada de la gente del Culto Extremo al Cuerpo, gentes varias, luciendo palmito, y todos posando a su lado, por haber estado horas y horas en el gimnasio, comiendo un día tras otro proteínas presentadas en forma de batidos; que estuve en un lugar donde la barra libre no era de alcohol, ni de refrescos, sino de dichos batidos y de barritas hiperenergéticas, hiperprotéicas e hipersupermegaalucinantes. Un lugar donde los músculos de los visitantes se podrían sostener sin necesidad de huesos, del tamaño que tenían. El reino de la lycra, el sudor y la energía condensada... sí, como si fuera leche, sólo que aquí de eso no había.
Es una feria para profesionales, principalmente, pero allí muchos éramos los curiosos, los que nos pateamos el recinto en busca de sabe dios qué, cotilleando sin más. En esta feria, eso se hace, hay suficiente frikismo de esta clase, no así ocurre en otras como la de mi profesión, temida por todos, por todos los que no somos nosotros, claro, y que jamás en su sano juicio irían a curiosear, cosa, por otro lado que permite pasear por el pabellón sin tantísimo agobio como hoy, que entre hombros y bíceps tamaño Goliat, una acaba aplastada a modo de sándwich.
Y por este motivo, por haber ido a este lugar, he sobrepasado el límite de los 5 Km: más de 5 Km al volante, y esto, señores, es todo un récord desde que me sacara el carnet, ahora ya me da igual, ya puedo ir hasta Moscú conduciendo, porque ya no son solo los kilómetros, es también el encontrar carteles de la D G T amenazándote con que te vas a morir, con que de ésta no pasas, tratando de distraer tu atención de la carretera: todo es posible, tal vez muera al volante ¿Por qué no? El caso es, que no hay como afrontar los propios miedos.
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