Del lat. patientia.
1. f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
2. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
3. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
4. Lentitud para hacer cosas.
5. Resalte inferior del asiento de una silla de coro, de modo que, levantado aquel, pueda servir de apoyo a quien está de pie.
6. Bollo redondo y muy pequeño hecho con harina, huevo, almendra y azúcar y cocido en el horno.
7. V. banco de la paciencia.
8. fig. Tolerancia o consentimiento en mengua del honor.
Cada día noto que tengo menos paciencia. Hoy me hubiera gustado estampar a más de un cliente contra la pared. O echarlos. Vaya un día de pesados. Es horrible cuando les explicas las cosas, y cuando llevas más de diez minutos diciéndoles tal o cual, te preguntan de nuevo desde el principio. Y lo nerviosa que me pongo cuando siguen con la mirada cada uno de mis movimientos. Si vienen a mi, que se fíen, joé, y si no, que se busquen a otra persona. Y cuando les digo que vayan otro día, que no importa, que aunque no esté yo, les tratarán muy bien, no hay quien les mueva. Y te miran con cara de susto, como si yo fuera el no-va-más de mi profesión. Viendo la definición, creo que sólo he perdido parte de mi paciencia según la primera acepción, porque a ver:
La segunda, si no la tuviera, estaría en paro, o tocando la gaita en el metro, una de dos.
La tercera, bueno, supongo que la tengo.
La cuarta, no hay ni que dudarlo, mi madre, mis hermas, y todo el mundo se desesperan conmigo, mi ex-jefe me echó por eso... Bueno, para qué sacar trapos sucios.
Por fin aprendo como se llamaba esa tablita tan útil... a modo de quinta acepción.
La sexta, ya ni idea, y hasta aquí puedo leer...
Mi inspiración a día de hoy está muy disminuida, así que me voy a retirar a mis aposentos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario