Niebla. Así está la noche de hoy. La niebla, como la nieve, amortiguan el ruido. Dan una extraña sensación de irrealidad. Pasear, tratando de llegar a algún lugar, perdido en medio de un mar de niebla, sin ver más allá que a un par de pasos de mi. Pero avanzo, y de pronto, ya no hay niebla, veo distancias lejanas, veo sitios, que reconozco, casas, coches, tiendas, parques, prados, veo el horizonte. Pero hoy no. Hoy salgo de la niebla y es de noche. Hay luces que alumbran un camino, que alumbran dos. Pero no hay casas, ni coches, ni tiendas, ni parques, ni prados. No veo el horizonte.
Después de una noche así, puedo sentir el vacío en mi interior, un agujero negro. Puedo sentir mi dureza, un diamante. Puedo sentir mi frialdad, un iceberg.
Sentimientos extraños para una noche irreal. Sentimientos afines a una noche afín.
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