30 mayo 2012

Rayos de sol

Sentir un golpe de nostalgia al ver cómo cambian las cosas, al entrar de nuevo para escribir y ver que ya no es lo que fue. Demasiados días pasan demasiado rápido. Pasar de la pluma a la máquina de escribir, o de ésta al ordenador. Obviamente no es lo mismo. Ni tan siquiera se parece, es tan sólo un cambio de interfaz.

El otro día me hicieron un comentario sobre mi jardín, dijeron que sus flores tenían bellos colores, y que se lucían en armonía. Mis flores presumidas ¡Hay que ver! Eso me hizo pensar en lo abandonado que está mi jardín. Jardín en barbecho. Descansos. Tierra necesitada de minerales.

Volver a la soledad del nuevo hogar, donde, por cierto, también crecen las flores, como en mi jardín, y dicho sea de paso, al mismo ritmo en ambos sitios últimamente. Lentitud, bonita palabra, compañera de mi vida y de mis pasos. Como el ritmo de la sierra al cortar la madera, el sonido desgarrador. Silencios solo rotos por las máquinas diciendo que están vivas, pugnando por un hueco social; poneos a la cola, somos muchos los que buscamos eso. La lucha ensangrentada. De chips, de aceites, de tuercas, en vuestro caso.

Volver de allá. Dejar el agua y el sol. No hay que llegar a lo más profundo para tocar la arena para descubrir que hay más agua y más sol que pueden nutrir los jardines y las praderas, que sólo hay que dejarse guiar... qué difícil. Sol que se esconde entre las nubes, y deja salir tan sólo dos o tres rayos que te calientan la piel suavemente y con delicadeza. Suave y dulcemente, como si el hecho simple del contacto mutuo supusiera la posibilidad de una explosión. Calor y luz. Ternura. Candor.

Segundos que pasan como torbellinos. Tes que se acaban. Volver a la realidad con promesas de regreso tempranas. Promesas que deben cumplirse. Porque plasmar las historias de mis manos siempre ayuda a mi cerebro. Por usar este idioma que me dieron mis padres, bellas palabras que si no nunca se usan y acaban permaneciendo en el olvido.

15 marzo 2012

Sin guía.

No hay un guion. Puedes decir lo que quieras, sin miedo, sin tension. Así es cada día. O así parece ser. Las propias palabras abren caminos, o los cierran. Es extrano. Las sensaciones cuando dices algo que perdura en el tiempo. Yo me acuerdo, pero... tu te acuerdas? Ni idea. Pero no importa. En mi mente yo creo mundos imaginarios. Cascadas de imagenes que mezclan suenos y recuerdos, sentimientos.

Lo que mas me gusta es eso, el poder improvisar, tic tac. Pin pan.

Solo tengo la tilde de la i. Las otras se han escapado. Hasta el sombrero de la N. Escapistas, desertoras.

16 junio 2011

Dejar marchar.

Cuando alguien decide irse, hay que dejarle marchar. Pero hay veces que es difícil. Todavía estás aquí, pero ya lo has decidido, te dejas ir, te vas. Y yo te escribo con lágrimas en los ojos.
Porque la vida tiene un principio y un fin, y hay que saber acompañar a los demás, con su principio y su fin.

05 marzo 2011

Diez

Me duermo en su hombro, porque confío ¿O es al revés? Lo mismo da.

19 enero 2011

Simple y sencillo.

Llego tarde, para variar, y aviso de que he llegado.

- Hola, ya he llegado.
- Bien, ahora por lenta te sientas y esperas.

Y eso hago.
Luego paso, una vez más, como desde hace un tiempo. Cada dos meses de media, aunque es una media, claro, eso varía, a veces a más a veces, como la próxima, a menos. Me saluda con una sonrisa. Una sonrisa y un par de besos. Charlamos un rato.
Bueno, venga, vale... Me quito los zapatos y subo a este aparato tan odiado por tantos. A mi éste en concreto me gusta. Su sencillez y simplicidad me resultan agradables. Y además, miente más que el de casa. Bueno, o no, sera el ayuno voluntario y el subir escaleras corriendo para llegar lo que hacen que parezca que miente pero en realidad solo diga la verdad.
Y apruebo. Esta vez por los pelos, pero apruebo. Tengo una nota demasiado alta. Las notas altas no nos gustan. No aquí.
Vuelvo en tres semanas. Para no echarme de menos, claro.
Mi amistad de pago.

25 marzo 2010

¿Y si...?

¿Y si sí?

Y si por una vez hago lo que quiero hacer, y no lo que quieren los demás.

Y si por una vez que he decidido que me gusta algo lo hago.

Y si sí, sí, sí... me gusta.

¿Y si sí?

Sí.

05 mayo 2009

Piel

Hay días en que me gustaría cortarme la mano derecha. Ultimamente la izquierda está adquiriendo también protagonismo. Otra opción sería despellejarme viva. O atarme las manos a la espalda. No olvidemos tampoco a la pierna derecha ¿Qué os he hecho yo?

En lugar de eso, sólo me hago daño y me desespero.

08 febrero 2009

Nueve

¿Por qué no hago más que darle vueltas a lo mismo? Ya no tiene solución.

Una elección, y después, siempre incertidumbre pos saber si era la adecuada.

Nudos estomacales.

Grrr.

29 octubre 2008

Respeto

(Del lat. respectus, atención, consideración).

1. m. Veneración, acatamiento que se hace a alguien.

2. m. Miramiento, consideración, deferencia.

3. m. Cosa que se tiene de prevención o repuesto. Coche de respeto.

4. m. miedo (‖ recelo).

5. m. ant. respecto.

6. m. germ. espada (‖ arma blanca).

7. m. germ. Persona que tiene relaciones amorosas con otra.

8. m. pl. Manifestaciones de acatamiento que se hacen por cortesía.

~ humano.

1. m. Miramiento excesivo hacia la opinión de los hombres, antepuesto a los dictados de la moral estricta. U. m. en pl.

campar alguien por su ~o por sus ~s.

1. locs. verbs. coloqs. Obrar a su antojo, sin miramientos a la obediencia o a la consideración debida a otra persona.

estar de ~.

1. loc. verb. Dicho de una persona: Estar vestida.

2. loc. verb. Dicho de una habitación: Estar adornada para un acto de ceremonia o de ostentación.



Parece tan fácil... Y es tan bonito, tan amable, tan digno. Y sin embargo veo como se vuelven complejas las tramas. Sin que nadie consiga alterar el curso. Respeto, mezclado con alegría y pena, confusión, anhelo, alborozo, sueño, sueños.


El dolor y los buenos propósitos no eximen al culpable, no borrarn las huellas de la arena virgen y límpida.

Plasmado queda para futuras rememoraciones.


22 enero 2008

Tristeza.

Es triste ver como todo se repite.
Sentir que pasa lo mismo.
Comprender que es culpa mía.
¿Cómo si no?
Y yo lo intento. Pero hay cosas que no entiendo.
Y lo intento.
¿Se puede arreglar?
Y no lo entiendo.
Y lo vuelvo a intentar.
¿Lo volveré a intentar?
Las ganas se agotan.
El cansancio me agota.
La trsieza me embarga.
Y aún así, me encantaría cambiarlo.
Cambiarlo.
Cambiar.
Si todo fuera tan fácil...
Ja.