Cuando alguien decide irse, hay que dejarle marchar. Pero hay veces que es difícil. Todavía estás aquí, pero ya lo has decidido, te dejas ir, te vas. Y yo te escribo con lágrimas en los ojos.
Porque la vida tiene un principio y un fin, y hay que saber acompañar a los demás, con su principio y su fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario