Brasas ardientes, calmadas y silenciosas, pero constantes, candentes, brillantes. Interiores.
Nieves frías, calladas, absorbentes, bañándolo todo, jugando a pintar. Exteriores.
Muros que nos separan. Espacios eternos, infinitos, vacuos.
Silencios que rebotan en las paredes creando silencios en grado supino.
Música que se pierde bajo la puerta, se esparce, va más allá, y me abandona.
Soledad de domingo. Frío y amargo. Blanco y brillante. Fuego interior que lucha por salir.
Muros y nieves batiéndose en contra.
Sentimientos acres.
Minutos que se cuelan en el día.
Pensamientos de diversa índole y color que van floreciendo tímidamente. La guerra de las flores, pero sin claveles.
Días eternos sin sol, al son.
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