24 julio 2012

Lazos

Hilos. Lazos que crecen. Que se expanden. Que cruzan mares, desiertos, océanos. Que traspasan el tiempo. Que por fuertes e intensos se perpetúan en el tiempo. Que estuvieron ahí en el principio de los tiempos, cuando la nada no era. Cuando la nada quería ser. Cuando las intenciones de tejer esos lazos ya adivinaban la presencia intensa de la propia existencia.

Sentir como los lazos y los hilos acarician el cuerpo, acarician mi alma. Lazos que unen, lazos que no atan, pues los lazos podrían soltarse si uno quisiera. Pero son de vívidos colores. Son de la más pura esencia. Y tienen permitida la entrada.

Está ahí. Desde siempre y por siempre.

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