¿Mayo se desmaya? Eso no puede ser. Mayo debe existir, y mucho más si hablamos de un jardín lleno de flores. O sin ellas, o con una, o desierto. ¡Y qué sé yo!
He recolectado margaritas de colores, cada una de un jardín, y las he rodeado con lazos de diferentes tamaños, formas y tonos. Todos diferentes. Todos iguales.
Un día quiero escribir cosas dignas, y que mis aficiones y mis métodos de vida no lleven un ritmo tan parsimonioso.
Hoy siento orgullo y envidia paralelamente. Y me asombro, y me complacen muchas cosas que me rodean. Y quisiera hablar menos y hacer más. Pero me siento en medio de la nada, en medio de un lago helado, sin nada con lo que impulsarme, sin nada que lanzar para que me lleve al otro lado. Bonitas clases de física desesperante.
Hoy querría saber cómo conseguir tener las ideas tan claras. No me gusta esto. Nada de nada. La bruma constante algún día tendrá que levantarse ¿no? Espero.
1 comentario:
a ver si me doy un salto y me llevas a Segovia, pero esta vez tenemos que comer menos, para que luego podamos comer dulces en esa pastelería maravillosa que hay en la plaza.
y de paso me cuentas sobre esa bruma, si a bien tienes, claro.
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