Hay sorpresas inesperadas. Una voz desgarradora. Una voz dulce y armoniosa, entonada y adorable. Hormiguitas, qué extraño. Volviendo al modo madeja.
Ha empezado el año con buen pie doña Flor, todavía no sabe si en la dirección correcta, pero por algo se empieza. Fuerza, como si el comer espinacas fuera lo mejor, como si de Popeye se tratase. La bondad se ha mezclado con aquella, y que no le digan nada que no le guste, que le resbala.
Mr. Computer ha decidido morir, y yo debería estar feneciendo a dúo -no hay back up-, pero tampoco me quita el sueño, lo que se va, se va, lo que se queda, se queda. Empiezo a acostumbrarme a perder las cosas, así que lo mejor es no encariñarse más de la cuenta. Y así me va, en modo frío, por lo menos con los objetos inanimados, con el fin de autoprotegerme y no sufrir más de la cuenta. Más me vale saber vivir con mi presente, y no anclarme a un pasado, ni apegarme demasiado de él.
Se me está yendo la pinza, liando ideas que vienen de infinidad de direcciones y con diferentes destinos.
Hoy, niebla, salir de casa ha sido un pequeño shock, no había ya casi luz, y ese tiempo, embriagador, plomizo, cargante, espeso, provoca nostalgia por momentos pasados, miedos por días futuros. Y es que, todo son recuerdos, por eso lo del presente.
Me gustan los adjetivos. Me gusta describir así.
Y una semana sin aceite de oliva, casi casi, y ya me lo salto. Soy lo peor. Pero es que, La tentación vive arriba.
1 comentario:
a mi se me estropeó el ordenador y cuando fui a recogerlo arreglado a la tienda me devolvieron la tarjeta de sonido. unos señores muy amables me explicaron detenidamente que el resto de componentes no podían seguir funcionando carbonizados.
al final siempre se sale adelante, y más con aceite de oliva!!
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