Con la llegada del verano parecía que mi jardín se iba a agostar, que las flores marchitarían y el verde daría paso al dorado, que llegarían los frutos, los 40º a la sombra y tantas cosas indignas de una estación que me vió llegar al mundo. Pero no, aquí está esta amiga, para traer un poco de alegría y belleza, paz, mucha paz digna de un hippie, y tonos rosados para contrarrestar su ausencia en mi persona.
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