Tocaya, sí, que no toca ya.
En el trabajo, he tenido una clienta con mi mismo nombre. Esto, no suele ocurrir, Flor de Ceniza es un nombre poco común, aunque sea un nombre de los de siempre, con Santa y todo. Mientras la atendía, pensaba en ella, pensaba en mi, en cómo sería yo cuando tuviera su edad y si, como ella, tendría hijos, y si les gustaría mi nombre, como me decía que a los suyos les gustaba. Pensaba en cómo seré yo, si tendré el pelo corto como ella, o si lo tendré algo más largo, si seré grandona, como parece ser mi sino aunque trato con fuerza de evitarlo, o si estaré delgadita y tipín, si tendré la cabeza sobre los hombros, o si por el contrario, como a hora, la tendré constantemente de paseo, si estaré cabal o senil, gruñona o alegre, triste o feliz, sola o acompañada...
Es curioso, las cosas que te da por pensar por el simple hecho de que llegue una señora con tu mismo nombre.
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