19 marzo 2006

Sin nieve


Aquí podría estar yo en este momento. Por estas pistas, podría haber bajado ayer, hoy y mañana, pero he optado por la segunda opción: quedarme en casa y dedicarme a la vida contemplativa.
Empleo mis días en la curiosa tarea de que pasen, esperar para nada, simplemente dejándolos ir. Sé que un día me arrepentiré, que cuando tenga ochenta años, si es que llego, pensaré en aquellos días en los que me dejaba llevar, y la pena me corromperá, por no haberlos aprovechado al máximo; aquellos días en los que podía correr y saltar, en los que podía elegir viajar, podía esquiar, podía... podía hasta volar.
Y aquí estoy yo hoy: tres días no lectivos de los que disfrutar, para hacer algo, y me quedo en casa cual imbécil. Bueno, al menos hoy he celebrado el día del padre en familia, y no al estilo El Corte Tal, porque no se ha llevado nada mi pobre padre, bueno, nuestra grata compañía, que es más que suficiente.

Cine para terminar la jornada de hoy: había que ver a la gran galardonada del año, y sí, se lo merece. Mis críticas, como siempre, de lo más escuetas. Me gusta mucho esta escena de la película, la de este cartel.

Hoy estoy poco críptica, no se que me pasa.

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