Los martes ultimamente vienen con sorpresas inesperadas:
Propuestas para salir, que serán rechazadas.
Prácticas laborales nuevas, que me hacen superarme a mi misma, confiar en mi, tener esperanzas de una vida laboral mejor.
Todo tiene una primera vez, y en el trabajo, las primeras veces son duras, sobretodo cuando lo que pase no sólo me afecta a mi. No puedo saber si lo que he hecho era fácil o difícil, sólo se que lo he hecho, y eso, me enorgullece. Alguna vez tenía que tener orgullo por mí misma ¿no? Pues aquí está, sí señor.
Hoy se acabaron las ñoñerías de estos días pasados de ataque dramático.
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