Fin de semana resuelto de la forma que más me apetece. Tal vez no sea la correcta, por la presencia de otros planes y por la extraña situación decidida en éste. Pero por una vez, voy a no ser correcta, voy a hacer lo que me apetece hacer. Y a librarme de espesas situaciones indeseadas.
Schubert viene hoy a alegrarme la mañana con su Ave María. Aunque también la vuelve melancólica, haciendo recordar imágenes pasadas que nunca llegaron a ocurrir. O momentos ocurridos, nunca vividos por mi, pero muchas veces imaginados. Hay donde elegir.
Y esta noche: cuatro horas extrañas, espero que la timidez no haga de las suyas.
Hoy siento mucha cabeza, y poco corazón. Como casi siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario