22 noviembre 2006

¡Corre!

46 minutos 16 segundos.
Y un sobre de chocolate.
Espero ir mejorando tiempos. Y velocidades.
Espero ir bajando volúmenes.

Maldita obsesión.

20 noviembre 2006

Patatas como actrices de reparto

Ayer actuaba un amigo en una obra de teatro.
Fui a verle.
Sorprende cómo la gente no se sabe comportar, ni tan siquiera cuando van a ver a amigos o conocidos o familiares. Sorprende.
¿Cómo puede alguien estar comiéndose unas patatas en medio de la obra? ¿Dónde les han educado? ¿Qué habéis hecho con vuestras vidas para no saber comportaros como es debido en "modo espectador"? Un poco de respeto con los actores, oigan.

16 noviembre 2006

Mi regalo

Muchas felicidades.
Este año mi regalo será felicitarte por aquí. Espero que no te moleste no enterarte de que lo hago. Pero es mi manera de hacerlo sin hacerlo. De no llamarte, ni escribirte ni nada. Es mi forma de hacerte creer que no pienso en ti. De que te creas que ya ni me importas siquiera.
Si no te felicitaba reventaba.
Espero que tu cena de hoy, sea más alegre y con menos tensión que la del año pasado. Yo la recordaré siempre. Con tristeza y con cariño. Nuestro primer cumpleaños tuyo separados, pero el último juntos.
De todo corazón, muchas felicidades.

15 noviembre 2006

Para mañana

Meses. Y al fin, al revés.
Extraña sensación de sí pero no. Siempre es raro esto. Mejor.
Para variar, llegar tarde. Debería cambiarme el nombre por Flor Impuntual.
Orgía gastronómica. Me voy rodando.
¿Quién habla? Ja, no seré yo ¿O sí?
Estoy más críptica que nunca.
Otro día te lo cuento.

02 noviembre 2006

Triste belleza huída


Como ultimamente estoy poco comunicativa, hoy voy a poner una fotito.
Un día, hace tiempo ya, me pidieron una flor que despertara la tristeza y que a la vez fuera bella. Acepté el reto, como no, no sería digna Flor de Ceniza si no lo hiciera.
Tiempo después, y hace mucho ya, encontré una flor digna de aquello, triste belleza huída, y aquí está, en mi jardín.




Bleuge, va por ti.



14 octubre 2006

Pavor, temor, horror

Salir del cine sin ganas de ir a casa. Sin ganas de ir a casa, que típico ultimamente. Una voz masculina, cantando en mis oidos, bailando a su ritmo, olisqueando el aire, olor a humedad, delicioso olor.
Paseos nocturnos, ya desde el coche hacia el centro urbano. Vuelvo a caminar, calles desiertas. Sigo igual, sin ganas de llegar.
¿Por qué me siento tan mal si vuelvo a casa? ¿Por qué? Sábado, y son las dos, definitivamente, mi noche se acaba.
Vuelvo a casa, y bajo otra vez. Pasearé a mi perri, en esta tranquila noche.
Otra vez, frente al monitor, y al mirar el correo siento pavor, miedo, terror.
Existe la posibilidad de cambiar de vida, de irme a otro lugar, de empezar, sin más.
Yo sola lo he buscado, yo lo he encontrado. Y ahora, no sé qué es lo que quiero.
De nuevo, la misma indecisión. Maldita, no me persigas.

Encontré un ser tan semejante, tan semejante, que huyó. Podría empezar así un cuento.
De vuelta a los ataques nocturnos por escribir sin cordura.
Qué noche más rara, más atípica, más... YO.

05 octubre 2006

Pasará el invierno

Cada planta tiene una forma diferente de pasar el invierno. Las más resistentes, perduran con sus hojas, parecen insensibles a las bajas temperaturas, pero no creo que lo sean, simplemente son duras y recias. Otras, simplemente desaparecen de un año para otro, son más tímidas y huidizas. Hay que ser muy tenaz con ellas, e ir a buscarlas a su casa de invierno de año en año. También están las plantas nudistas, que deciden despojarse totalmente de sus ropajes, y sentir el frío directo sobre la corteza de sus troncos, éstas son un poco sinvergüenzas, y la vida les resbala. Luego está el modelo avestruz, es decir, las que se esconden bajo la tierra a esperar que llegue de nuevo el aire cálido, son los bulbos. Y bueno, hay más formas diferentes de pasar el frío, pero no voy a contar más.
A lo que viene todo esto, es a que yo, he sido un poco bulbo, y me he escondido bajo tierra. Creo que he empezado a brotar ¿Seré un gladiolo? ¿Tal vez un narciso? ¿Una azucena quizás? No se sabe, habrá que esperar.

22 septiembre 2006

Sueños

Hoy he soñado que estabas con otra. Sus fotos se entremezclaban con las mías, formando un puzle sin sentido.
Pero ¿sabes? Hoy soy feliz. Y lo soy sin ti.

17 septiembre 2006

Recolección

Septiembre es un buen mes.
En septiembre nos volvemos más ricos. No pasamos hambre.
Está claro, septiembre, mes de recolección multitudinaria.
Y cual hormiguitas, a guardar para el invierno.
Septiembre y sus tomates.
Septiembre y sus manzanas.
Septiembre y tantas cosas.
Septiembre, ese mes que nadie quiere, por malos recuerdos, por volver a todo.
Y en cambio, es un mes delicioso hortofruticulturalemente hablando.
La cosecha de manzanas de mi jardín este año:

Bueno, de uno de los manzanos.
Manzanas ricas. Verdes y ácidas. Las mejores. Y lo son... porque son de mi jardín.

05 septiembre 2006

De vueltas por mi cabeza

Todavía no logro entender mi comportamiento, mi personalidad, mi forma de ser, tan cerrada, tan para dentro. Quince días en un lugar, con unas personas, y no consigo llegar a ellos, apenas hablamos. No me llevo muchas amistades nuevas ¿No? Está bien, pensemos un poco, y veremos que eso no es del todo cierto: por lo menos una nueva amistad posible, tan sólo habrá que cultivarla, lo que sí es cierto es que las antiguas se han afianzado, y unido más que muchas otras que hay en mi propio país, alguna por lo menos.
Aun así, lo que yo decía al empezar a escribir, es que mi comportamiento es verdaderamente extraño, hablando poco, como siempre, con una seriedad que me caracteriza en múltiples ocasiones. Pero bueno, supongo que todo es cuestión de ir paso a paso, no puedo pretender la noche desde el día ni el invierno desde el verano. El atardecer, el otoño, el amanecer, la primavera... Existen por algo, para algo. Cambieos paulatinos mejor que drásticos.
En otro orden de cosas, debo decir que, aunque no han sido los mejores quince días de mi vida, me han servido para pensar, para tratar de aclarar mis ideas y elegir, decidir, o por lo menos para sopesar posibilidades en cada opción. Obviamente no hay nada claro ¿Cómo podría ser eso? Soy yo, así que es del todo imposible, pero se decide una por el riesgo, por más cambios, pequeños pero bueno ¿y qué? Roma no se construyó en una hora, ni una decisión me hará caer, ni mejor, ni peor, tan sólo me hará cambiar. Y seguiré buscando nuevos horizontes, nuevas oportunidades. Debo aprender de mis amigos, sí, eso debo, de la valentía y el coraje que tienen algunos.
He aprendido de mi, de mi familia, de los demás, de mi capacidad para relacionarme perfectamente en algunas ocasiones y de mi drástico autismo en otras.
Mi discreción puede llegar hasta altitudes máximas, sorprendiéndome incluso a mi, y asombrándome, asímismo, mi diplomacia en otras.

Quince días de soledad en compañía, quince días de recuerdos múltiples: de amor, de dolor, de momentos irrepetibles, de voluntariado; quince días para renovar lazos, afianzarlos, quince días con errores y aciertos. Quince días para aprender de mi, en definitiva, y de la pluralidad de los caracteres ajenos.

Me gusta Atenas en su caos, en su extraña monotonía, en sus perros callejeros, en sus tortugas urbanas, en su idioma clásico, incompleto en evolución y tan perfectamente complejo y simple en uno, en su alfabeto, en su día a día. Me gusta que para mi Atenas signifique familia, signifique Juegos Olímpicos, signifique una y mil veces pero nunca siempre. Ésa ciudad en la que quiero no ser más que uno más, por unos días, por unas horas.
¿Y bien? ¿qué me llevo yo a Madrid? Recuerdos, muchos recuerdos, buenos y malos, y materialmente hablando, algo esencial: chicles de canela.

Desde el avión, volviendo a casa, con papel y boli, así estoy, dando vueltas a lo que fueron quince días en 2006.

Por los abrazos que he dado, porque sin dudarlo, fueron sinceros, fueron de corazón, fueron por siempre.